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De traidor a aliado: Martín Llaryora será el único gobernador que acompañe a Javier Milei el 25 de mayo

Se trata del segundo encuentro del cordobés con el Presidente después de atravesar una relación marcada por la desconfianza y las acusaciones cruzadas en el inicio de la gestión

El próximo sábado 25 de mayo, después de varios anuncios oficiales sobre la firma del Pacto de Mayo, Javier Milei será recibido en Córdoba por un solo gobernador: el local Martín Llaryora. Nadie más. No habrá pacto ni foto icónica con todos los mandatarios, como anhelaba el Presidente el 1 de marzo, cuando abrió las sesiones ordinarias en el Congreso y esperaba que la fecha patria sea un punto de inflexión en el comienzo de su gobierno.

Llaryora encabezará su propio acto por la mañana, en Río Cuarto, capital alterna de la provincia, donde presidirá el acto central y el desfile cívico-militar. Por la tarde recibirá a Milei en el aeropuerto y lo acompañará en el acto principal del gobierno nacional, que se realizará en el Cabildo, ubicado frente a la plaza San Martín.

“Somos institucionalistas y mantenemos una línea de coherencia. Siempre dijimos que íbamos a apoyar al Gobierno, salvo que alguna medida o ley ponga en juego los intereses de Córdoba”, indicaron en la gobernación, donde aclararon que están predispuestos a colaborar con la gestión libertaria y la gobernabilidad.

En términos políticos, la foto y el acto les sirve a los dos. Para el jefe de Estado es un reencuentro con un electorado que lo apoyó en las últimas elecciones y el primer encuentro en público con el gobernador del peronismo cordobés, espacio político que gobierna la provincia, en forma ininterrumpida, desde 1999.

Para Llaryora será la oportunidad de volver a mostrarse cerca del jefe de Estado después de cinco meses marcados por una relación sinuosa y turbulenta. Un encuentro que le sirve para poder generar mayor aceptación en el público cordobés, que mantiene un firme respaldo a la gestión de Milei, pero que también aprueba su gestión en el ámbito local. La imagen de los dos juntos le caerá bien a la mayoría de la sociedad cordobesa.

La consultora CB, que es de Córdoba, hace mediciones permanentes sobre el respaldo que hay en las provincias respecto a la figura presidencial. En Córdoba la imagen positiva de Milei se encuentra en 62%, siendo la segunda en todo el país, solo abajo de Mendoza, donde el libertario llegó al 63%. Según la misma encuestadora, en diciembre, cuando arrancó el gobierno, en suelo cordobés Milei medía 72%. La baja de diez puntos está asociada al desgaste de la gestión y el impacto del plan de ajuste. De todas formas, el porcentaje de aprobación es muy alto.

Llaryora volverá a ser un aliado del Gobierno, después de ser caratulado como “traidor” en la Casa Rosada y de ser enviado al psicólogo por el mismo jefe de Estado que el sábado compartirá el acto con él. Esas acusaciones recayeron sobre él cuando Milei entendió que había influido en la caída de la primera versión de la Ley Bases, debido a las trabas que habían surgido en la negociación y los reclamos para tratar el regreso o la inclusión de un impuesto que sea coparticipado a las provincias, todas necesitadas de fondos frescos.

“Si con cuatro diputados que tenemos, volteamos la ley Bases, somos Gardel”, advirtieron, con ironía, en Córdoba, respecto a ese resquemor del pasado reciente. Y aclararon: “Acompañamos la segunda versión porque sacaron las cosas que afectaban a la provincia, como el 15% de aumento a las retenciones que le querían poner a los productos manufacturados”.

El cordobés volverá a acercarse al gobierno nacional después de que le cuestionaran a través de las redes sociales los fondos destinados a la pauta publicitaria y los viajes a Buenos Aires en aviones privados, que son parte de la flota de la provincia, argumento que siempre utilizó la gobernación para validar los trayectos aéreos. Es decir, que lo que suceda este sábado en la capital provincial puede transformarse en un nuevo punto de partida después de una relación que estuvo marcada por las acusaciones y los reproches cruzados.

Porque las respuestas de Llaryora a los cuestionamientos de Milei también fueron duras. Tiempo atrás, el cordobés señaló que si continuaba con el plan de ajuste sin un marco de diálogo y fortalecimiento del empleo y la producción, el Presidente “iba va a fundir a todos los argentinos”. En febrero anticipó lo que está sucediendo en mayo. “La inflación va a bajar, pero va a subir el desempleo y la cantidad de pobres”, indicó. Una advertencia que se cumplió pero que, por ahora, no le generó un costo político fuerte a Milei y su gobierno.

Llaryora fue el primer gobernador del país que fue recibido en la Casa Rosada por un funcionario de alto rango y de extrema confianza de Milei, como lo es el ministro del Interior, Guillermo Francos. Fue el jueves 14 de diciembre del año pasado, durante la primera semana de gestión del gobierno libertario, cuando el escenario político estaba inmerso en la incertidumbre.

En aquella reunión, que quedó retratada en una foto con caras felices, el cordobés le hizo dos pedidos centrales al ministro. Le reclamó que se ejecute el pago de los fondos de la Caja de Jubilaciones de la provincia de Córdoba y le pidió que haya equidad en el reparto de los subsidios al interior, respecto al conurbano bonaerense y la Ciudad de Buenos Aires.

De esa reunión se llevó promesas y gestos de buena voluntad. La plata de la caja previsional nunca llegó a la provincia. Al día de hoy la deuda del estado nacional con Córdoba asciende a más de 55 mil millones de pesos. Los subsidios no solo no fueron equilibrados, sino que se quitaron en forma brutal, lo que obligó al gobierno provincial a rearmar el presupuesto para gestionar. No le cumplieron nada.

“Sabemos que se trata de un momento difícil del país y por esa razón le manifesté al ministro del Interior el acompañamiento de nuestra provincia en este contexto en el que debemos estar todos juntos”, dijo Llaryora en ese tiempo de verano y reacomodamiento del sistema político tras el impactante triunfo electoral de Milei. Tenía la voluntad de estar cerca del Gobierno y lo dejó en claro en sus expresiones públicas.

Llaryora se había mantenido prescindente en la campaña electoral previa a balotaje, aunque había lanzado alguna crítica al kirchnerismo, que era parte de la propuesta presidencial de Sergio Massa. El entonces gobernador Juan Schiaretti había seguido el camino contrario. Hizo su aporte para inclinar la balanza a favor del libertario. En Córdoba Milei sacó el 74% de los votos. La provincia fue uno de los pilares del triunfo nacional.

Este sábado el gobernador cordobés y el presidente de la Nación se verán las caras por segunda vez desde que comenzó el gobierno. La primera fue durante la reunión que Milei mantuvo con todos los mandatarios en la Casa Rosada pocos días después de arrancar la gestión. Hubo miradas a lo lejos en la apertura de sesiones ordinaria, pero no cruzaron ni una palabra. Lo que suceda el fin de semana comenzará a edificar un nuevo capítulo de esa zigzagueante relación política.

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