Salud

Una nena de 2 años logra escuchar gracias al primer implante ABI en un hospital público

La intervención se realizó hace dos meses en el Hospital El Cruce de Varela. Guillermina nació con hipoacusia bilateral profunda.

Una nena salteña de 2 años fue intervenida en un hospital público y puede oír por primera vez gracias al Implante Auditivo de Tronco Encefálico (ABI), colocado a través de una neurocirugía de alta complejidad. La intervención fue realizada hace dos meses en el Hospital de Alta Complejidad «El Cruce» Néstor Kirchner Florencio Varela, ciudad del Gran Buenos Aires, y es considerada como un «hito de la salud pública«, ya que es la primera operación de este tipo en un establecimiento estatal.

La niña, llamada Guillermina Gorbal, nació con hipoacusia bilateral profunda -sin cóclea ni nervio auditivo- y la única posibilidad que tenía para percibir el estímulo sonoro era a través del mencionado implante. «Está muy contenta, es una niña muy despierta. A pesar de que tiene dos añitos y seis meses, veo que reacciona, que le gusta, y eso es muy importante. Ahora está percibiendo sonidos y eso nos sensibiliza, estamos haciendo todo para que pueda escuchar y mejorarle la calidad de vida. Estamos muy satisfechos y esperanzados con el implante», expresó su papá Rubén en diálogo con Télam. Es importante resaltar que es la primera cirugía de este tipo realizada en un hospital público de la Argentina.

La operación estuvo a cargo de un equipo médico compuesto por los neurocirjuanos Eduardo Salas y Miguel Mural, junto al cirujano otorrinonaringólogo, Daniel Pérez Gramajo. El pasado miércoles, a dos meses de la intervención, realizaron una reevaluación de los electroso implantados y el jueves, activaron el implante en el servicio de pediatría del mismo hospital. «La neurocirugía consistió en implantar un pequeño dispositivo, que son electrodos, en contacto con el tronco cerebral, desde donde sale un cable a otro dispositivo que queda debajo de la piel, externo, que es el que capta las ondas», explicó el primero de ellos.

«Es una niña que nació sorda, por eso, que ella empiece a percibir sonidos es toda una experiencia, es un mundo que comienza a descubrir. Se empieza con sonidos suaves porque al ser algo nuevo también puede ser desagradable y llevarla a tener una mala experiencia», advirtió Salas. Mientras que Gramajo señaló que luego de la activación, ya puede percibir «ruiditos». Y detalló: «El lenguaje requiere de más tiempo, atención y aprendizaje. Sin embargo, al ser una paciente pequeña va a tener mejores resultados».

Tras la operación y la activación del implante, los médicos aseguraron que la respuesta «fue buena» y que recibió el implante «con muy buena disposición». A partir de ahora, irán aumentando la intensidad de forma gradual y tratarán de explicarle cómo interpretar las nuevas sensaciones. Las personas que atraviesan este tipo de cirugías deben pasar por un período de entrenamiento intensivo para aprender e interpretar los sonidos y comprender el habla.

«La neurofisiología está haciendo avances muy importantes en lo sensorial, para estos niños es un antes y un después porque rompe el aislamiento completo con el mundo exterior y empiezan a sentir sonidos, es un cambio enorme», aseguró Salas. Ahora, Guillermina deberá atravesar «un trabajo arduo, largo y de mucha rehabilitación», completó el segundo.

El papá de la niña agradeció la atención y contó que deberán retornar desde Tartagal a Varela para continuar con el tratamiento. El próximo 15 de septiembre, la niña se someterá a una nueva calibración. «Tenemos que traerla una semana al mes, es un costo terrible pero vamos a hacer todo el esfuerzo mientras podamos», marcó Rubén. Y concluyó: «Ojalá esto sirva para que alguien se entere y sepa que existe una posibilidad más para aquellos niños que no pueden escuchar».

 

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