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La familia Leoncino, marcada a fuego por tragedias: dos hermanas asesinadas y un hermano que se quitó la vida

Los restos de Luisina, de 24 años, madre de dos hijos, fueron encontrados el domingo, adentro de una bolsa de basura. Hace apenas 4 meses su hermana Valeria también fue víctima de femicidio. Mientras que Álvaro, su otro hermano de 22, se quitó la vida en 2018. Una historia marcada por la vulnerabilidad.

La ciudad de Concordia no sale de la conmoción por el femicidio de Luisina Leoncino. No es para menos. A la chica de 24 años la asesinó y la descuartizó Horacio Rafael “Ñoño” Benítez, un hombre con antecedentes penales que se aprovechaba de su situación de vulnerabilidad. Es que la chica tenía no solo problemas económicos, sino también de consumo y parecía trastornos psicológicos.

Pero esta tragedia no hizo más que profundizar el dolor de una familia que no encuentra consuelo, ya que la joven es la tercera de ellos en sufrir graves circunstancias que atentaron contra su vida.

El primero en encontrar la muerte fue Álvaro, el hermano de Luisina. El chico de 22 años se quitó la vida hace cinco años. Según pudo saber TN, el joven sufría de depresión y convivía con una mujer de 85 años que le daba techo y comida, ya que meses antes se había ido de su casa por problemas familiares.

Los últimos posteos en su cuenta de Facebook fueron claves para entender por lo que estaba pasando. “Qué tristeza. Me siento tan derrotado. ¿Alguien podría inyectarme en las venas un poco de líquido para la tristeza o para la derrota? Les agradecería”, fue una de las publicaciones que más llamó la atención de sus allegados.

Las alertas no fueron advertidas a tiempo y Álvaro se disparó en la cabeza el 25 de septiembre del 2018.

La segunda víctima de los Leoncino fue Valeria. La joven fue asesinada a tiros por un acosador. El brutal crimen ocurrió el 6 de marzo de este año, a penas cuatro meses atrás.

“O estás conmigo o no estás con nadie”, le dijo Carlos Passarella a la chica de 25 años antes de pegarle tres disparos en la cabeza, en plena vía pública y frente a sus amigas. El hombre de 35 años estaba obsesionado con ella y no la dejaba en paz. Tras cometer el femicidio, se quitó la vida.

Y por último, Luisina, una víctima más de la violencia machista. A más de 20 días de su desaparición, los investigadores confirmaron que fue asesinada y descuartizada. Este martes identificaron un tatuaje en los restos humanos que se encontraron en un descampado de Entre Ríos.

“Debo estar embrujado”, aseguró Ricardo, el papá de Luisina, tras enterarse de que su tercera hija había sido asesinada. “La vida es una perinola, pero me tocó a mí tener la mala suerte”, reforzó. El hombre no quiso dar detalles de lo sucedido, ya que manifestó estar atravesando un momento sumamente difícil, que lo afectan en física y psicológicamente. Lo único que espera es obtener justicia.

Quién es “Ñoño” Benítez, el único sospechoso por el femicidio de Luisina

Las pruebas encontradas por la policía en la casa de Horacio “Ñoño” Benítez son contundentes. El hombre de 42 años se convirtió en el principal y único sospechoso en el femicidio de Luisina Leoncino.

Según contó a TN Martín Jáuregui, el abogado de la querella, ellos no eran pareja. “Se conocían porque se presupone que él le suministraba drogas. Eso no está probado aún, pero el hombre tiene antecedentes y en la zona lo conocen por tener ese estilo de vida”.

demás, reveló que Benítez estuvo preso y fue condenado por un caso de abuso sexual. También lo acusa de captar mujeres para la prostitución. “En el barrio lo conocen por ser fiolo”, sostuvo.

El letrado reveló además que Luisina lidiaba con la custodia de sus dos hijos, que estaba en plena disputa judicial. “Ella tuvo dos nenes con distintos padres. A ambos se los habían sacado y estaba peleando para que le den la custodia de nuevo”.

Todos los problemas que la víctima sufría se fueron acumulando, sumado a las muertes de sus dos hermanos, más que nada la de Valeria, con quien tenía un trato muy cercano. “Él se aprovechó de la situación de vulnerabilidad de la víctima, ya que tenía problemas económicos, familiares, psicológicos y de consumo”, aseguró el abogado.

Las pruebas en contra de Benítez hablan por sí solas. Tanto es así que, mucho antes del hallazgo del cuerpo de la joven, la Justicia ya daba por sentado que tenía que ser enjuiciado por femicidio.

Luisina Leoncino desapareció el pasado 9 de julio y su familia realizó la denuncia de paradero días después. Las cámaras de seguridad captaron a Horacio Rafael “Ñoño” Benínez en horas de la madrugada caminando junto a la joven de 24 años. Esa es la última imagen que hay de ella.

El domingo pasado, la policía encontró restos de una persona que estaban adentro de bolsas de basura. El cadáver había sido descuartizado y descartado en un descampado, cerca de un arroyo en Concordia. Este martes, se confirmó lo que nadie esperaba: era Luisina.

“Medicina forense constató con una foto que arrimó la familia y acreditó que los restos son de ella. Los reconocieron gracias a los tatuajes que tenía. Con este hallazgo, los plexos probatorios en contra de Benítez son vigorosos”, aseguró Jáuregui.

Por un lado, los exámenes de Luminol revelaron la presencia de sangre y manchas hemáticas en la vivienda del único acusado. Además, la geolocalización del celular de Luisina mostró que entró a la casa del acusado y no salió, coincidiendo con la última señal registrada a las 4:21.

Por último, el hallazgo de prendas pertenecientes a ambos refuerza las pruebas contra el sospechoso. “La policía secuestró dos vehículos: una moto y un auto. En el auto Benítez descartó el cuerpo, y en la moto la ropa. Todo eso quedó filmado por una cámara de seguridad. Se ve cuando el hombre lleva las bolsas de basura. También está el testimonio de una vecina”, detalló el abogado.

“Todas estas pruebas estaban antes del hallazgo, pero no había cuerpo. La Justicia quería llegar a un juicio aun sin cadáver, pero nosotros insistimos para que se sigan haciendo rastrillajes y así llegamos a encontrar estos restos”, añadió.

El abogado de la familia aseguró que no aceptarán ir a un juicio abreviado. Por el momento, el acusado se encuentra bajo prisión preventiva a la espera de los resultados de las pericias científicas. “Tenemos 90 días para pedir la elevación a juicio. Este caso está cerrado desde el punto de vista policial y judicial”.

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