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Amenazas de bombas: los mensajes intimidatorios de los libertarios a Diego Giuliano

Amenazas de bombas: los mensajes intimidatorios de los libertarios a Diego Giuliano

El ministro de Transporte reveló que los mismos militantes «libertarios» que fueron detenidos por realizar amenazas son los que le enviaron mensajes intimidantes.

El ministro de Transporte de la Nación, Diego Giuliano, reveló que el miércoles pasado, en paralelo a las amenazas de bomba de paralizaron durante horas los servicios públicos de trenes y subtes, él también fue objeto de amenazas que llegaron a su teléfono celular.

Este viernes se supo que quienes habían lanzado las amenazas fueron militantes de Javier Milei que buscan enrarecer el clima a pocos días del balotaje.

Los detenidos son tres jóvenes, uno de ellos con antecedentes por estafa e hijo de un suboficial retirado de la policía bonaerense, y están acusados de ser quienes llevaron adelante en los últimos dos meses al menos 30 amenazas de bomba contra la Casa de Gobierno, estaciones de trenes y subtes porteños, el búnker de Unión por la Patria y despachos de jueces y funcionarios.

Los jóvenes forman parte de un grupo que se hace llamar «La mafia del Hentai», en alusión a un animé japonés XXX y se los vincula también con las amenazas que recibió Giuliano, intimidaciones contra el búnker del candidato presidencial de Unión por la Patria, Sergio Massa, durante las últimas elecciones generales, y contra el juez federal Ariel Lijo, quien se encontraba de turno.

En su cuenta en la red social X, Giuliano contó que el miércoles recibió amenazas «provenientes de un teléfono que luego se supo, era de donde provenían las alertas de bombas a estaciones de trenes y otras instituciones».

Y recordó que «los autores de esos delitos provocaron demoras y cancelación de servicios ferroviarios afectando a millones de usuarios».

«La violencia que venimos viviendo en estas elecciones con denuncias de fraude y estas acciones demuestran desesperación y derrota. No es así en democracia», sentenció el ministro de Transporte.

Entre los mensajes que recibió Giuliano en su teléfono celular uno lo instaba a borrar los tuits que el ministro había publicado en medio del caos que provocaron las amenazas de bomba a las estaciones de trenes y subte y advertían que si no lo hacía iban «a haber conscuencias peores».

«Guardá silencio en los medios y callate un poquito», lo amenazaban.

Y dejaban en evidencia sus motivaciones: «Damos el apoyo total al gobierno de Javier Milei».

E insistieron: «Cuidado con lo que decís en los medios, no vaya a ser que nos metamos con tu familia».

Los arrestos se realizaron en la noche del jueves en distintos domicilios del conurbano bonaerense, donde efectivos de la División Delitos Constitucionales de la Superintendencia de Investigaciones Federales de la Policía Federal Argentina (PFA) trabajaron bajo las órdenes del juez Nacional en lo Criminal y Correccional Federal 10, Julián Ercolini.

Uno de los detenidos fue identificado como Facundo Maximiliano Martínez Radaeli (18), hijo de un sargento retirado de la policía bonaerense y hermano de una integrante de la Policía de la Ciudad, quien fue apresado en su casa de la localidad bonaerense de Llavallol.

También fueron detenidos en sus domicilios del Gran Buenos Aires Matías Manuel Danco y Leandro González, quienes también integraban con Martínez el grupo autodenominado «La mafia del Hentai».

Los tres permanecen alojados en la alcaidía de la Superintendencia de Investigaciones Federales de la PFA, situada en Madariaga al 6900, del barrio porteño de Villa Lugano, donde aguardan ser trasladados a los tribunales federales de Retiro para ser indagados por Ercolini mañana.

Los detectives expertos en comunicaciones de la PFA lograron establecer que las amenazas habían sido realizadas a través de varias líneas en común que pertenecían a la empresa Telecentro, que utiliza una nueva tecnología que canaliza las llamadas a través de una conexión a internet.

Las fuentes explicaron que una parte de los acusados se dedicaba a hackear las cuentas de los clientes de la empresa, gestionándoles -sin su consentimiento- nuevas líneas telefónicas a su nombre, las que luego eran vendidas en el mercado negro de la «Deep Web».

Allí, uno de los sospechosos adquiría las líneas fraudulentas a nombre de terceros y utilizaba redes wifi públicas para realizar los llamados intimidatorios, evitando de este modo ser rastreado.

No obstante, los detectives, lograron establecer la existencia de algunos patrones comunes de conexión y, mediante múltiples intervenciones telefónicas realizadas en tiempo real, los identificaron y localizaron.

Allegados a la investigación, dijeron que hasta el momento se identificaron al menos unos 30 hechos de amenazas relacionados a los detenidos.

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