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Murió José Luis Inciarte, uno de los sobrevivientes de la tragedia de la Cordillera de los Andes

A los 24 años, “Coche” fue parte de la delegación de rugbiers del club Old Christians que viajaban en el avión Fairchild de la Fuerza Aérea Uruguaya que se estrelló contra uno de los riscos de la cordillera, a 3.600 metros de altura. Falleció este jueves 27 de julio luego de luchar contra una larga enfermedad

A los 24 años, José Luis “Coche” Inciarte, se convirtió en uno de los 16 sobrevivientes de la caída del avión uruguayo en la cordillera de los Andes, en 1972. En la tarde de este jueves, a los 75 años, murió tras luchar contra una larga enfermedad.

“Estamos todos muy tristes, era un hermano desde hace 51 años”, lamentó Carlos Páez, otro de los sobrevivientes, y quien confirmó al diario El País su fallecimiento.

Por su parte, Gustavo Zerbino, otro de los sobrevivientes de la tragedia, recordó los momentos que compartieron juntos. “Fue el sentido del humor en la cordillera, siempre la buena onda, el amigo, la palabra justa. Un compañero ejemplar”, lo describió y remarcó la relación que tuvo con su esposa, Soledad, sus tres hijos y sus nueve nietos: “La vida lo rodeó de amor y afecto”.

“Se nos fue Coche Inciarte”, los despidió el senador del Partido Nacional, Sebastián Da Silva, que tenía un vínculo con el ex deportista e ingeniero agrónomo a través del trabajo en su campo. De hecho, visitar al político y su campo fue una de las últimas salidas que realizó.

A través de un sentido mensaje publicado en su cuenta de Twitter siguió el nacionalista: “Lo invitamos a la yerra, miró sus guayabos, su higuera, hablamos de festuca y de potasio. Se despidió de su legado contento, y nosotros honrados por su presencia. Ya estará hablando de vacas con sus amigos de la vida. Su recuerdo quedará inmortalizado en el nombre de este Campo”.

Su vida tras el accidente

El 13 de octubre de 1972, el avión Fairchild de la Fuerza Aérea Uruguaya que trasladaba a la delegación del club de rugby Old Christians se estrelló contra uno de los riscos de la cordillera de los Andes, a 3.600 metros de altura. Por el impacto, 13 de los 40 tripulantes murieron en el acto, mientras que otros lo hicieron días después a causa de las heridas, el frío extremo y un alud.

Pese a ello, dieciséis lograron sobrevivir 72 días en medio de la nieve de la cordillera: Gustavo Zerbino, Antonio Vizintin, Eduardo Strauch, Adolfo Strauch, Fernando Parrado, Ramón Sabella, Carlos Páez, José Luis Inciarte, Javier Methol, Roy Harley, Álvaro Mangino, Roberto Francois, Pedro Algorta, Roberto Canessa, Daniel Fernández y Alfredo Delgado fueron los sobrevivientes de la tragedia. Actualmente se mantienen con vida 14 de los 16 tras los fallecimientos de Inciarte (2023) y Methol (2015).

Luego de la tragedia, Inciarte se recibió de ingeniero agrónomo en la Universidad de la República (Udelar) y se dedicó a la producción lechera, a lo que sumó su actividad como productor rural. También se abocó a brindar charlas sobre su experiencia como sobreviviente de los Andes. Además, en 2018, publicó el libro “Diario de un superviviente. Memorias de Los Andes”.

“Para mí fue un milagro. Fue un milagro salvarnos luego de haber chocado contra una montaña en un avión que viajaba a más de 400 kilómetros por hora. Fue un milagro sobrevivir al alud que sepultó el fuselaje del avión mientras dormíamos. Fue un milagro que Canessa y Parrado, desnutridos, pudieran caminar durante siete días por la nieve o escalar montañas de más de seis mil metros de altura sin contar con ropa de abrigo. Fue un milagro que Parrado encontrara junto a la fuerza aérea de Chile el lugar exacto donde había quedado el avión con nosotros adentro. No sé si fue un milagro formar la familia que hoy tengo, pero sí sé que es un regalo de la vida”, escribió.

Su carácter en el peor momento fue destacado por quienes compartieron la fatalidad con él. “Siempre me sorprendió la actitud y el rol de Coche Inciarte calando hondo en la condición humana. Lo conocía de antes y terminé de conocerlo después. En el Valle de las Lágrimas, los diferentes puntos de vista convergían para conformar un mosaico humano. Si algunos se caracterizaban por la energía, la fuerza, la creatividad, la esperanza, el coraje, el tenaz apego a la vida, Coche aportó el combustible más simple y más difícil, el antídoto para el infierno: la ternura. Se requiere un temple muy especial para compadecerse de otros cuando la vida se te escapa día a día, minuto a minuto”, lo describe un compañero en la contratapa del libro de la autoría de “Coche”.

El superviviente, como se describió, también fue pintor. En septiembre del 2021 presentó la exposición “Épica del fútbol oriental” en el Museo del Fútbol del Estadio Centenario

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