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Bolsonaro vendió en EE.UU. joyas que le regalaron los reyes árabes

Esos tesoros debieron quedar en manos del Estado brasileño y no ser parte del aservo personal del ultraderechista.

El expresidente de brasileño Jair Bolsonaro vendió en Estados Unidos al menos cuatro lotes de joyas que recibió como regalo de Estado en visitas a países árabes, según una investigación policial divulgada este viernes por un juez.

La investigación policial, hecha pública por el Tribunal Supremo Federal (STF) señala que Bolsonaro usó el avión presidencial para sacar del país sin declarar, una canatidad de joyas «de alto valor patrimonial» que había recibido en virtud de su cargo. Esto habría sucedido en el vuelo que tomó de Brasil a Estados Unidos el 30 de diciembre del año pasado, días previos a la asunción del actual mandatario, Lula da Silva.

El ida y vuelta de los lotes

Las joyas fueron enviadas por medio de intermediarios a tiendas especializadas en artículos de lujo en Miami y Nueva York para su evaluación y venta. «Las cantidades obtenidas por estas ventas fueron convertidas en efectivo e ingresaron al patrimonio personal del expresidente de la República, a través de personas interpuestas y sin utilizar el sistema bancario formal, con la finalidad de ocultar el origen, localización y titularidad de las cantidades», indica el texto de la investigación.

Cuando el escándalo llegó a la prensa, los colaboradores de Bolsonaro recompraron la mayoría de las joyas, para posteriormente entregarlas al Estado brasileño, como había determinado el Tribunal de Cuentas, según la misma fuente. Sin embargo, al menos una de las joyas nunca fue entregada a las autoridades: un reloj marca Rolex que fue vendido en tierras norteamericanas por 68.000 dólares. Este nunca fue declarado en el acervo de la Presidencia, donde debería de haberlo registrado el expresidente como patrimonio estatal.

El magistrado Alexandre de Moraes, del Tribunal Supremo, ordenó nuevos registros en domicilios de los supuestos implicados en la trama, que son investigados por los presuntos delitos de malversación y lavado de dinero. Sin embargo, no ordenó ningún registro a Bolsonaro o a familiares del líder de la ultraderecha.

Bolsonaro regresó a Brasil el pasado abril, tras haber permanecido tres meses en Estados Unidos. Tras su retorno, declaró varias veces ante la Policía Federal por el caso de las joyas y por la investigación del intento de golpe de Estado del pasado 8 de enero. Además, hace poco más de un mes la justicia electoral de Brasil decidió inhabilitarlo para presentarse a cargos públicos hasta 2030, al declararlo culpable de «abusos de poder» por diseminar mentiras y sospechas infundadas sobre el sistema de comicios brasileño ante embajadores  de países extranjeros.

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