Economia

¿Los únicos privilegiados?: seis millones de niñas y niños viven en hogares pobres

La indigencia y la pobreza infantil superan por varios puntos el promedio nacional. Sin los programas sociales, los niveles de pobreza superarían el 60% del total de niños y niñas menores de 14 años.

La pobreza entre los niños y jóvenes menores de 14 años pegó un fuerte salto en los últimos 12 meses: subió del 47,1% al 54,7%. Son seis millones de chicos y chicas que viven en hogares pobres porque no tienen recursos para costear una canasta básica.

 Tanto la indigencia como la pobreza infantil superan por varios puntos el 8,8% de indigencia promedio y el 38,7% de pobreza a nivel nacional.
La información corresponde al primer trimestre de este año y surgen del procesamiento de los microdatos del INDEC difundidos el viernes pasado.

Por el fuerte aumento de los valores de las canastas, en especial la de los alimentos básicos, se descuenta que esos porcentajes de indigencia y pobreza ya son muy superiores.

Así, de los más de 18 millones de pobres a nivel nacional, una tercera parte son menores de 14 años.

Este salto en la pobreza infantil se produjo a pesar de que aumentó el empleo, pero eso pasó en ocupaciones informales con ingresos que estuvieron muy por debajo del aumento de los valores de las canastas básicas y pese a las ayudas sociales –como la asignación universal por hijo y la tarjeta alimentaria–, cuyos valores subieron por debajo de los de la línea de pobreza. Y que, a la vez, marcan los límites de las ayudas y planes sociales.

Sin los programas sociales, se estima que los niveles de pobreza superarían el 60% del total de niños y niñas menores de 14 años.

 

Esta dimensión de la pobreza infantil se arrastra hace décadas, se agravó en 2018/2019 durante el gobierno de Mauricio Macri y luego, volvió a subir con Alberto Fernández, en 2020, con el deterioro de los ingresos por la pandemia y la cuarentena.

 

Pese al rebote de la actividad económica en 2021, 2022 y comienzos de 2023, la pobreza infantil volvió a aumentar por la mayor inflación y el deterioro de los ingresos de familias y hogares.

Así, con el arranque de la nueva serie del INDEC, en el segundo semestre de 2016, la pobreza entre los menores de 14 años fue del 45,8% y saltó al 52,3% en el segundo semestre de 2019, con el gobierno anterior.

 

Luego, en 2020, subió al 57,7%, en 2021 bajó al 51,4% y en 2022 volvió a subir al 54,2%. Se estima que en 2023 podría orillar el 60%.

 

Por todo ello, la pobreza infantil es un factor de reproducción de la pobreza. Porque el chico que nace y se desarrolla con privaciones alimentarias, de vivienda, salud o educación, tiene un futuro comprometido y también toda la sociedad.

Y marca que décadas atrás, mientras los padres pensaban que sus hijos iban a estar en mejores condiciones de vida que las que tuvieron ellos a esas mismas edades, desde hace años está pasando lo contrario: los chicos viven en inferiores condiciones a las de sus padres.

 

Además, la mayoría de esos chicos vive en hogares sostenidos por trabajadores formales con bajos ingresos, en empleos precarios e informales, subocupados y cuentapropistas que también se desempeñan en la informalidad, sin la cobertura de la seguridad social. Todo lo cual amplía la persistencia y la dimensión de la pobreza.

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